Malestar en el estomago: cómo el microbioma puede afectar la enfermedad mental e interactuar con el tratamiento

Algunos han experimentado tener el estómago alterado bajo periodos de estrés y pueden sospechar que existe un vínculo entre nuestro intestino y nuestro estado de ánimo. Esta relacion ha recibido un fuerte apoyo científico en los ultimos tiempos. En investigación puntera con modelos animales y humanos señalan la relación entre la microbiota intestinal y estado de ánimo y ansiedad, así como los medicamentos psiquiátricos podrian afectar directamente al microbioma intestinal.

Ha habido multiples adelantos científicos en genética en los últimos años por lo que sabemos mucho más sobre los microbios que viven en nuestro cuerpo. Se ha invertido mucho en investigación hacia la comprensión de las interacciones en el ecosistema del cuerpo humano y su importancia para la salud y la enfermedad.

La microbiota humana se compone de millones de células, incluyendo bacterias, virus y hongos que superan diez veces en numero a nuestras células. Las mayores poblaciones de microbios viven en el intestino, otros habitan en la piel. Las células microbianas viven con nosotros una relación intima que es vital para una salud normal, aunque algunas especies de microbios también son patógenos que pueden causar enfermedades.

Los microorganismos que viven en el tracto gastrointestinal, la flora intestinal, suele tener un peso de como minimo dos kilos, teniendo cada individuo una mezcla única de especies. La microbiota es importante en nutrición, inmunidad y tiene efectos en el cerebro y el comportamiento por lo que está implicada en numerosas enfermedades cuando se altera el equilibrio normal de los microbios.

Esta relacion entre flora intestinal y comportamiento fue demostrado cuando se midieron los cambios en la diversidad de microorganismos que viven en el sistema gastrointestinal en ratas que fueron sometidas a estrés durante un período de 7 semanas. No sólo disminuyó el número de microorganismos de su flora, tambien se produjeron cambios de comportamiento que sugirieron que las ratas también comenzaron a experimentar cambios a peor en su comportamiento. Cuando estos microorganismos fueron transplantados de las ratas estresadas a un nuevo grupo de ratas se encontró que estas también comenzaron a demostrar estos mismos cambios conductuales después de 5 días, lo que sugiere un mecanismo causa efecto.

Para las implicaciones del tratamiento se realizaron una serie de estudios en humanos que han demostrado reducciones parecidas en el microbioma en los participantes que sufren de depresión mayor y bipolaridad. Estos cambios se asociaron con mayor ansiedad, problemas para dormir y mayores quejas de problemas de salud.

Refiriéndose a estas asociaciones los datos apoyan la hipótesis que apunta que tratar el microbioma puede ser un tratamiento eficaz para el trastorno bipolar. El papel de la medicacion fue examinado mediante el estudio de los cambios en el microbioma cuando los individuos estaban deprimidos o en remisión, y cuando estaban o no estaban recibiendo antidepresivos. Mientras que no hay cambios en la diversidad bacteriana intestinal fue visto en pacientes con depresión, se observaron diferencias al comenzar el tratamiento de antidepresivos se asoció con implicando cambios en las bacterias productoras de tryptofanasa.

Los estudios preliminares indican la presencia de un aumento de la permeabilidad intestinal en la depresión, puede conducir a mayor movilizacion bacteriana. Los cambios en cómo el cuerpo metaboliza la energía, y aumento de peso resultante puede ser un efecto secundario preocupante de los antipsicóticos. Las participantes bipolares que ganaron peso con el tratamiento tuvieron una mayor reducción en la diversidad de microbioma que los pacientes que también estaban siendo tratados con medicamentos pero no aumentaron de peso, por lo que sugiere que la salud de nuestro intestino pueden también ponernos en mayor riesgo de sufrir ciertos efectos secundarios de medicamentos.

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