Derecho a la salud – Que es, derechos fundamentales

El derecho a la salud significa que toda persona tiene derecho al nivel más alto posible de salud física y mental, lo que incluye el acceso a todos los servicios médicos, una alimentación adecuada, condiciones de trabajo saludables, saneamiento y un medio ambiente limpio.

El derecho a la salud garantiza un sistema de protección de la salud para todos.

La salud es un asunto personal y ninguno de nosotros puede vivir el miedo o el dolor de otro, por lo que es precisamente cuando nosotros o quienes nos rodean se enfrentan a la enfermedad o problemas crónicos percibimos que la salud es un tema público que nos afecta a todos.

Las políticas que dictan qué nivel de provisión de atención de salud está garantizado, qué tipos de servicios se ofrecerán, cómo se establecen las prioridades, dónde se concentran los recursos y qué alternativas están disponibles se vuelven mucho más inmediatas cuando nos afectan a nosotros o a nuestros conocidos.

 

Enfrentarse a una determinada afección de la salud y ser el receptor de las decisiones o prejuicios de otros como profesionales de la salud, autoridades religiosas, familiares o compañías de seguros es algo que nos hace tomar conciencia de lo limitada que es nuestra capacidad para controlar algunos de los aspectos mas importantes que nos pueden afectar en la vida.

La evolución hacia que es la salud como una cuestión social llevó a la fundación de la Organización Mundial de la Salud en 1946 que desarrolló y promulgó el concepto de salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad o dolencia”. La OMS promovió un enfoque integrado que vincula todos los factores relacionados con el bienestar humano, incluido el entorno físico y social propicio para la buena salud.

Con ello por primera vez se reconoció internacionalmente el derecho a la salud. La Constitución de la OMS afirma que “el disfrute del más alto nivel posible de salud es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, creencia política, condición económica o social”.

El reconocimiento universal del derecho a la salud fue confirmado en la Declaración de Alma-Ata sobre Atención Primaria de la Salud de 1978, en la que los Estados se comprometieron a desarrollar progresivamente sistemas integrales de atención de la salud para asegurar una distribución efectiva y la equidad de los recursos destinados al mantenimiento de la salud que sólo puede lograrse mediante la provisión de medidas sanitarias y sociales adecuadas.

 

Como se garantiza el derecho a la salud

La asistencia sanitaria debe prestarse como un bien público para todos, financiado pública y equitativamente. El derecho a la salud significa que los hospitales, clínicas, medicamentos y servicios médicos deben ser accesibles, disponibles, aceptables y de buena calidad para todos, sobre una base equitativa, donde y cuando sea necesario.

Toda persona tiene derecho a la atención de la salud que necesita y a condiciones de vida que le permitan gozar de buena salud, como una nutrición adecuada, una vivienda y un medio ambiente sano.

Los comités de las Naciones Unidas integrados por expertos independientes, supervisan la aplicación de determinados tratados de derechos humanos. Estos comités supervisan los tratados, entre otras cosas, recibiendo informes del gobierno y de la sociedad civil sobre la implementación de los tratados, haciendo comentarios a los informes del gobierno y emitiendo comentarios generales sobre los tratados o derechos específicos contenidos en ellos.

 

El derecho a la salud está protegido en:

Declaración Universal de Derechos Humanos – Artículo 25

Convención sobre los Derechos del Niño – Artículo 24

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales – Artículo 12

Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer – Artículos 12 y 14

Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial – Artículo 5

Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad – Artículo 25

El artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos habla del reconocimiento del derecho de todas las personas a un nivel de vida adecuado, incluidas las garantías de salud y bienestar.

Adopta una visión amplia del derecho a la salud como un derecho humano, a pesar de que la salud es sólo un componente de un nivel de vida adecuado.

Reconoce la relación entre la salud y el bienestar y su relación con otros derechos, como el derecho a la alimentación y el derecho a la vivienda, así como con los servicios médicos y sociales.

 

La salud es un derecho fundamental

El diseño de un sistema de atención de la salud debe guiarse por las siguientes normas fundamentales de derechos humanos:

Acceso universal

El acceso a la atención de la salud debe ser universal, garantizado para todos sobre una base equitativa. La atención de la salud debe ser asequible y completa para todos, y físicamente accesible donde y cuando sea necesario.

Disponibilidad

En todas las zonas geográficas y en todas las comunidades debe haber una infraestructura adecuada de atención de la salud como hospitales, centros comunitarios de salud, profesionales de la salud capacitados, bienes como medicamentos, equipo y servicios de atención primaria o salud mental.

Calidad

Todos los servicios de salud deben ser médicamente apropiados y de buena calidad, guiados por estándares de calidad y mecanismos de control, y proporcionados de manera oportuna centrada en el paciente.

Aceptabilidad y dignidad

Las instituciones y los proveedores de atención de la salud deben respetar la dignidad, proporcionar una atención culturalmente apropiada y responder a las necesidades basadas en el género, la edad, la cultura, el idioma y las diferentes formas de vida y capacidades. Deben respetar la ética médica y proteger la confidencialidad.

El derecho humano a la salud incluye los siguientes principios de procedimiento, que se aplican a todos los derechos humanos:

No discriminación

La atención de la salud debe ser accesible y proporcionada sin discriminación basada en el estado de salud, raza, etnia, edad, sexo, sexualidad, discapacidad, idioma, religión, origen nacional, ingresos o condición social.

Participación

Las personas y las comunidades deben ser capaces de asumir un papel activo en las decisiones que afectan a su salud, incluyendo la organización e implementación de los servicios de salud.

Transparencia

La información sobre la salud debe ser fácilmente accesible para todos, permitiendo a las personas proteger su salud y reclamar servicios de salud de calidad. Las instituciones que organizan, financian o prestan servicios de salud deben funcionar de manera transparente.

Rendición de cuentas

Las empresas privadas y los organismos públicos deben rendir cuentas de la protección del derecho a la atención de la salud mediante normas, reglamentos y supervisión independiente del cumplimiento.

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