Equidad de género – Que es, significado, importancia, ejemplos

Equidad de género se refiere a la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de mujeres y hombres por lo que no significa que las mujeres y los hombres sean iguales, sino que los derechos, las responsabilidades y las oportunidades no dependerán de su género.

La equidad de género implica que se tengan en cuenta los intereses, las necesidades y las prioridades tanto de las mujeres como de los hombres, reconociendo la diversidad de los diferentes grupos.

No es una cuestión de la mujer, sino que debe preocupar y comprometer plenamente tanto a los hombres como a las mujeres y se considera tanto una cuestión de derechos humanos como una condición previa e indicador de un desarrollo sostenible.

El género es una construcción social que se basa en los roles sociales y no en las diferencias sexuales y se presta a la creación de desigualdades que se manifiestan en numerosas dimensiones de la vida cotidiana. La equidad de género describe la ausencia de disparidades obvias u ocultas entre las personas basadas en el género que pueden incluir la discriminación en términos de oportunidades, recursos, servicios, beneficios, poder de decisión e influencia.

Las mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades, poder vivir libres de violencia y discriminación formando parte integrante de todas las dimensiones del desarrollo inclusivo y sostenible.

Muchos países carecen de leyes que protejan a las mujeres de la violencia doméstica por lo que se exige la adopción de medidas urgentes para eliminar las numerosas causas de la discriminación que siguen limitando los derechos de la mujer como modificar leyes discriminatorias y aprobar leyes para promover la igualdad. En el sector privado las mujeres ocupan menos de un tercio de los puestos directivos de nivel superior e intermedio.

La eliminación de la violencia de género es una prioridad, dado que se trata de una de las violaciones de los derechos humanos más generalizadas, 1 de cada 5 mujeres habrá sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en los últimos 12 meses.

Las mujeres realizan 2,6 veces más tareas domésticas y de cuidado no remuneradas que los hombres. Si bien la familia, las sociedades y las economías dependen de este trabajo, en el caso de las mujeres, genera menores ingresos y menos tiempo para participar en actividades no laborales.

La distribución equitativa de los recursos económicos acelera el desarrollo en múltiples áreas, es necesario que exista un equilibrio justo entre hombres y mujeres en cuanto a la responsabilidad por el trabajo de cuidado no remunerado.

Los derechos sexuales y reproductivos son fundamentales por derecho propio. Las carencias en estos ámbitos multiplican otras formas de discriminación, privando a las mujeres de la educación y el trabajo. Sólo el 52% de las mujeres casadas toman sus propias decisiones sobre las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos.

Sin embargo, al igual que todos los demás conceptos, la equidad de género puede utilizarse de diferentes maneras: puede significar que las mujeres y los hombres deben recibir un trato igual o diferente. Por ejemplo, puede implicar que a las mujeres y a los hombres se les pague lo mismo por realizar el mismo trabajo o que se les trate con medicamentos y métodos diferentes para que la atención sanitaria sea igual.

 

Equidad de género cuantitativa

Puede tratarse de lograr una distribución cuantitativamente equitativa de mujeres y hombres o de aplicar medidas para cambiar el equilibrio de poder entre los sexos.

Implica centrarse en una distribución equitativa de mujeres y hombres en el lugar de trabajo, en las escuelas, en los puestos de poder y en los diferentes niveles organizativos de las instituciones. Se dice que existe una distribución igualitaria de género cuando el equilibrio entre mujeres y hombres en un grupo es de al menos 40/60. Las mujeres y los hombres deben disfrutar de los mismos recursos financieros en un ámbito determinado. Por lo tanto, se trata de asuntos que pueden contarse y medirse utilizando estadísticas de género.

Equidad de género cualitativa

La labor cualitativa sobre la equidad de género se centra en la situación de las mujeres y los hombres, respectivamente. Más concretamente, se refiere a actitudes, normas, valores e ideales que afectan a la capacidad de mujeres y hombres para influir en la escuela, el lugar de trabajo, la política y otros ámbitos. Tiene por objeto contrarrestar las normas estereotipadas de género con el objetivo último de que las mujeres y los hombres disfruten de las mismas oportunidades y del mismo acceso al poder y a los recursos.

El trabajo cualitativo sobre igualdad de género aborda estructuras que no necesariamente cambian como resultado de una distribución más equitativa de mujeres y hombres. El trabajo cualitativo requiere un enfoque crítico, que incluya una evaluación cuidadosa de qué percepciones sobre las mujeres y los hombres existen y de las consecuencias de estas percepciones.

 

 

Por qué es importante la equidad de género

En todo el mundo, la mayoría de los países reconocen que debe existir equidad de gènero y de derechos entre hombres y mujeres. Muchos han elaborado reglamentos destinados a luchar contra la discriminación y programas que conceden a las mujeres acceso a la salud, la educación y los derechos económicos pero el hecho cierto es que las mujeres tienen menos oportunidades que los hombres de beneficiarse del desarrollo económico con una menor participación en la fuerza laboral.

Incluso en los países más avanzados el salario es solo el 73% del salario de los hombres en el mismo trabajo. Si bien el principio de equidad de género en el lugar de trabajo es generalmente aceptado, en muchas organizaciones persisten las prácticas discriminatorias. Es importante crear una atmósfera abierta para abordar los temas de discriminación involucrando a hombres y mujeres. Debido a que los prejuicios de género están arraigados en la cultura, es muy difícil eliminarlos sin involucrar a los hombres como parte de la solución.

 

Diferentes ingresos

La brecha salarial entre los géneros se derivan de procesos que determinan la calidad y los ingresos asociados a los empleos en ciertos sectores. Los ingresos asociados a los puestos de trabajo harán que la desigualdad de ingresos se plasme en la colocación de las personas en determinados puestos de trabajo mediante cualificaciones individuales o normas estereotipadas que pueden basarse en las cualificaciones particulares de los individuos o en las capacidades asociadas con las diferencias biológicas entre hombres y mujeres.

A medida que las mujeres entraron en el mercado laboral desde 1960, las ocupaciones se han segregado sobre la base del nivel de feminidad o masculinidad asociado con cada ocupación. Los datos sugieren que algunas ocupaciones se han integrado más al género. En otras áreas ocurre lo contrario en trabajos como maestras, enfermeras, secretarias y bibliotecarias se han vuelto dominadas por mujeres, mientras que otras ocupaciones siguen siendo predominantemente masculinas.

Roles de genero

Los roles de género se desarrollan a través de la internalización y la identificación durante la infancia. Desde el nacimiento, los padres interactúan de manera diferente con los niños dependiendo de su sexo, y a través de esta interacción los padres pueden inculcar diferentes valores o rasgos en sus hijos sobre la base de lo que es normativo para su sexo. Esta internalización incluye la elección de los juguetes que los padres dan a sus hijos o la educación desempeña un papel integral en la creación de normas de género.
A pesar del creciente número de mujeres que trabajan siguen siendo responsables de la mayoría de las tareas domésticas y del cuidado de los niños. A pesar de que en los hogares se pueden dividir las tareas de manera más equitativa, existen pruebas que apoyan el hecho de que las mujeres han conservado el rol de cuidadoras dentro de la familia y dedican 18 horas adicionales a la semana a realizar tareas domésticas o relacionadas con el cuidado de los niños en comparación con los hombres que dedican un promedio de 12 minutos al día en el cuidado de los niños. por lo que es algo que debe mejorar para llegar a la equidad de género.

Medios de comunicación

Las representaciones de hombres y mujeres en los medios de comunicación tienden a ajustarse a las normas tradicionales de género, reforzando la independencia de los hombres y la dependencia de las mujeres, presentando predominantemente a hombres y mujeres en roles que refuerzan la desigualdad entre los sexos.

A los hombres se les presenta como personas orientadas a su carrera y rara vez se les presenta como cuidadores de sus familias. Casi siempre se presenta a las mujeres en los anuncios de productos para el hogar. Estas representaciones de género en los medios de comunicación refuerzan y mantienen las normas de género tanto en el hogar como en la esfera pública y contribuyen a la desigualdad por lo que es vital para la equidad de género presentar representaciones mas equitativas.

 

Ejemplos de equidad de género

Te presentamos algunos ejemplos de equidad de género

Hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades. En términos sociales, las mujeres siguen siendo discriminadas y sufren un mayor rechazo y marginación.

Hombres y mujeres deben asumir las mismas responsabilidades ya sean sociales, laborales o familiares.

Hombres y mujeres cobren lo mismo por el mismo trabajo ya que los hombres suelen cobrar un 20% más con la misma formación y experiencia. Que los hombres y mujeres puedan ocupar puestos de responsabilidad o de dirección dentro de una organización.

Hombres y mujeres deben conciliar su trabajo y su familia de la misma manera. Los hombres suelen tener menos días de permiso de paternidad mientras que las mujeres deben reducir su jornada laboral si quieren cuidar de sus hijos o dejar de trabajar directamente.

Libre elección del estado civil, el matrimonio, el tribunal y el tipo de pareja que desea, independientemente del sexo.

Libre elección de la orientación sexual y de la pareja, sin que ello implique una cuestión de género. Que hombres y mujeres puedan elegir libremente lo que quieren hacer con sus cuerpos.

La libre elección sobre el gasto de dinero y la compra de objetos, sin que sea necesario obtener la autorización previa del sexo opuesto. La libre elección del tipo de centro educativo al que se desea asistir y del programa que se desea estudiar, sea cual sea el sexo.

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